El videojuego Consume Me es de lo más inofensivo en su apariencia. Un estilo infantiloide, muy colorista, pixels por doquier… y lo mismo vale para el dinamismo de su planteamiento formal y los diversos minijuegos que pululan por él. Pero no caigas en el error de limitarte a las apariencias, y es que hay mucha más chicha de lo que parece en uno de los juegos independientes del año. ¡Te contamos más en este análisis!
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