Point and click, puzzles, videojuego indie… Esto es Phonopolis, y hasta aquí todo bien. Es más: ciencia ficción retrofuturista a lo 1984, referencias al mundo feliz de Huxley y a Fahrenheit 451… bien. Pero no sorprende tanto, ¿verdad? Ya bueno, ¿y si le añadimos que el juego está hecho a base de cartones pintados? Mira este minigameplay mientras analizamos uno de los videojuegos del año.
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