Todavía está en Early Access. Es decir, el juego no está acabado, pero puedes jugarlo ya y, de paso, ir viendo cómo evoluciona. Y vale la pena que lo hagas. Madre mía, qué vicio llevamos ya echado a este Slay the Spire II, continuación de aquella ya hiperadictiva primera entrega que recoge el legado tal y como estaba. Haciendo bueno eso de «si algo funciona, no lo toques», el afán continuista es claro en esta secuela, pero tanto da: se mejora exponencialmente la fórmula en todos los sentidos, dando como resultado un juego tan, tan agradecido… que vuelve a ser adictivo. ¿Será el mejor juego de 2026? ¡Aquí hablamos de la versión que ya se nos permite jugar!
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