Esto es así. Lo que han logrado Severin Fiala y Veronika Franz con El baño del diablo se ve pocas veces: allá donde va, arrasa con los premios (sin ir más lejos, en Sitges 2024 ganó los premios a mejor película por parte del jurado oficial, el de la crítica, y el joven), y va a representar a Austria en los Oscars. Y todo, con una película de terror. Increíble.
Pero es que lo increíble es la película en sí, una obra maestra de lo atmosférico donde el pavor se mantiene en un plano soterrado y sumamente contenido. Donde la niebla, la humedad, la oscuridad son los elementos que rodean a su protagonista y también al público, que sufre con ella su particular descenso a los infiernos en forma de acoso y derribo psicológico.
A nivel técnico, El baño del diablo es exquisita. A nivel argumental, da pánico pensar que todo lo que ocurre en pantalla está basado en hechos reales… que tampoco distan muchísimo de ciertas culturas actuales por mucho que todo ocurra en 1750. Y, lo dicho: te deja temblando de miedo, y frío, y asco… sin haber habido un solo sobresalto en pantalla.
Más, en el vídeo.
¿La has visto? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!
Dale al like y suscríbete para seguir viendo vídeos de este estilo.
