Poca broma con lo que ha conseguido Amy Adams en Canina. Su interpretación en esta película, a priori de serie B, y muy enmarcada en el siempre ninguneado género del terror, podría valerle una nominación al Oscar. Lo cual daría por fin el justo reconocimiento a un tipo de cine que, muchas veces, triunfa gracias a un reparto que hace creíble lo increíble. En el caso de Canina, una mujer que lo ha dejado todo por dedicarse al cuidado de su hijo, empieza a… cambiar. Marchando otro coqueteo con el body horror, en el año en que este subgénero se ha hecho trending topic día sí, día también. Pero ojo, que a la hora de la verdad, aquí de terror hay poco o nada. Estamos más cerca de una comedia indie que otra cosa… ¡Ve esta crítica para saber más!
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