Estaba siendo un festival de Sitges tranquilo, el de 2025. Había películas que gustaban más que otras, sonoras decepciones y agradables sorpresas… pero hasta mediados del mismo, no había ocurrido nada como lo que se dio cuando el Drácula de Radu Jude hizo acto de presencia. La película rumana de tres horazas de duración genero risas incómodas, abandonos masivos, hasta alguna que otra queja del público más copo de nieve. Pero es que no es para menos, la troleada del director de No esperes demasiado del fin del mundo, es de antología. Aquí nuestra crítica de Drácula de Radu Jude.
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