Vaya chasco el que se lleva el protagonista de Maspalomas, Vicente, cuando, acomodándose a su nueva vida de soltero gay de setenta y pico años, le da un chungo que le obliga a volver a su ciudad natal, para ser internado en un centro de cuidados de ancianos. Y claro, la realidad ahí es bien diferente a la que hasta ahora lo rodeaba: vivía en Maspalomas, habiendo salido del armario hace un porrón de años y teniendo una vida social de aúpa. Y ahora está rodeado de gente que, de seguro, no tenga tan a bien «aceptar» su modo de vida en general y su sexualidad en particular. Así que vuelta a la negación, a la frustración, al tener que bajar la cabeza. Muy interesante punto de partida, el de un Maspalomas que mantiene el tipo, convirtiéndose en una de las grandes películas españolas de la temporada. ¡Más detalles en esta vídeo-crítica!
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