Una segunda temporada más cortita y a la que, sin embargo, le falla un poquito el ritmo al inicio. Tanto como para temer que ya se está estirando demasiado el tema. Pero nada más lejos: a la que salta el bachecito, la serie vuelve a enchufar su habitual humor absurdo, tan deudor de The Office como de Farmacia de guardia, quedando en una muy válida ración de comedia tontorrona pero con cierto mensaje incluso. Mientras todo en la funeraria Torregrosa siga así, que no dejen de estrenar temporadas.
¿La has visto? ¿Te ha gustado? ¡Déjanos tu comentario!
Like, subscribe, campanita… y magia: tú quizá no lo notarás, pero te enviaremos chorretones de energía fomorámica para que encares con fuerzas renovadas tu próxima serie.
