Transcripción de la crítica de Separación, Temporada 2
Xavi: Dijimos en su momento que íbamos a hablar de la segunda temporada de «Severance» cuando la termináramos. E insinuaste que si era lo suficientemente buena entraría en un pódcast regular y, en cambio, si no nos gustaba tanto, pues a lo mejor no. Y aquí estamos. Puedo atar cabos, aunque no sé tu opinión, Carlos, del todo; o sea, sí que la sé, pero a lo mejor ha habido un giro en tu opinión final después de ver el último capítulo, que es el que nos faltaba por ver.
Carlos: Te diré una cosa: casi ha habido un giro. Tenía ganas de hablar porque sí creo que puedo aportar algo que no se haya dicho ya de la segunda temporada de «Severance», esta serie que crearon Ben Stiller y Dan Erickson, cuya primera temporada salió hace tres años más o menos, o sea, ¡hace un montón! Una primera temporada que nos sorprendió a propios y extraños. La recomendamos aquí con un montón de fervor. Yo me acuerdo, yo ni sabía lo que era y tú estabas como: «Tío, tienes que ver esto», y efectivamente, «believe the hype»… y llegó esta segunda temporada.
Entonces, mi opinión es que la segunda temporada es fallida, y creo que la compartimos, porque ya de entrada, apuesta por otros vericuetos temáticos que ya no me interesan y que vulgarizan la serie. O sea, a mí los triángulos amorosos, que tienen mucho más protagonismo aquí, me dan igual. Triángulos, o situaciones amorosas en general (no sé si llamarlos triángulos cuando estamos hablando de multiplicidad de personalidades) creo que me importan menos y sorprenden menos que una primera temporada que estaba mucho más afianzada en los enigmas que tenían que ver con esta separación de personajes cuando entran a trabajar y cuando salen. Eso queda ahora en un plano, compartido con un surgimiento de sentimientos más irrelevante.
Pero es que además es fallida porque la parte que sí que me interesa, que es esta justamente de desembolicar el rollo de ciencia ficción, se convierte en un «a ver quién la dice más gorda» y se va mucho de las manos. Creo que esta serie ha perdido el norte del todo y se ha convertido en una especie de «dudas y más dudas sobre dudas y sobre dudas y más pistas y más preguntas sin resolver y más…», que me recuerda a cuando a «Perdidos» le dijeron: «En vez de dos temporadas, vais a durar siete». ¿Y qué dijeron los guionistas? «Bueno, pues mete tiburones con el logo de Dharma y que sea lo que Dios quiera». Y me ha cansado mucho.
Dicho lo cual, el último capítulo, dirigido por Ben Stiller por cierto (quien también dirige el que está peor valorado, aquel que generó tanto debate en Twitter; que creo fue el siete). Tiene todos los elementos para que me hubiera gustado bastante, porque es una cafrada con ese humor incómodo rollo «Un loco a domicilio», también de Ben Stiller. Tiene esas cosas que hacían que de repente me preguntara: «¿Pero por qué estoy aquí?» y «Estoy viendo unas escenas surrealistas». De repente todo se convierte en un thriller raro, vuelve a la ciencia ficción de serie B, se convierte en una especie de episodio de fuga… muchos elementos que me hubieran gustado si durante el resto de la serie no hubiera colmado mi paciencia con todos esos caprichitos visuales y demás mandangas que me hicieron llegar muy cansado, con unos límites bajo cero. Y efectivamente, mi pregunta era: «¿Cómo cojones hemos llegado aquí? ¿por qué estoy viendo esto?» Pero no, en plan bien: «¿por qué estoy viendo esto?», sino «¿por qué estoy viendo esto con esta cara de cansado». Yo estoy desconectado del todo, pero veré la tercera temporada. Y ahora el balón es tuyo.
Xavi: Bueno, yo no tengo mucho más que decir respecto a lo que has dicho tú ni respecto a lo que habíamos dicho, pero bueno, sí, habiendo visto el último capítulo, tú dices que estás desconectado, pero creo que la propia serie está un poco desconectada. Está desconectada de su premisa, que es a mí lo que me lo que me gustaba. ¿Cómo ha hecho este proceso de desconexión? Pues un poco a la manera «Lost», como decías. Ha ido tendiendo hacia una especie de abstracción extrema. Cada vez era más abstracta y cada vez más dadaísta. Y cada vez era más inconexa, de manera deliberada. Manteniendo su mismo núcleo temático, ha optado por: «Bueno, pues voy a epatar un poco a la gente metiendo cosas locas, poniéndome un poco más lynchiano», para parecer como una serie un poco más… compleja. Ha jugado a una especie de complejidad que en el fondo, para mí, ha estado un poco vacía. Yo creo que la serie ha tendido mucho a buscar reflejarse en uno de sus grandes referentes, que a mí me turbo-flipa, que es «El prisionero». Siendo series distintas, creo que tienen bastantes puntos en común, «Severance» tira bastantes referencias hacia «El prisionero». Y «El prisionero» también hizo este camino hacia el surrealismo extremo y hacia la desconexión de lo real, especialmente en los últimos capítulos, cuando le dijeron a Patrick McGoohan que la serie se cancelaba. El tío dijo: «Bueno, pues vale, pues ya para lo que me queda en el convento…». Y se cagó dentro. Y pues eso, los últimos capítulos son absolutamente delirantes, pero joder, que eran los 60, ¿sabes?
En «Separación» mí me ha parecido todo un poco demasiado forzado y demasiado como que no se ha terminado de ganar la la posibilidad, la capacidad de ser tan tan tan abstracta. A quien le haya gustado esto y que lo haya podido comprar, pues se habrá sentido encantado. Yo me sentía muy fuera de la serie todo el rato, me parecía todo un poco hueco. Todo este artificio extremo constante me ha aburrido, la verdad. En el último capítulo sí que es cierto que a lo mejor logran encauzar todo hacia algo que parece tener un poco de sentido, o de razón de ser de alguna manera, pero es que yo ya estaba un poco fuera. No sé, todo me ha parecido un poco excesivo. La escena musical, me llevó a pensar: ¿por qué tanto exceso? No, no os lo habéis ganado. Insisto, creo que quieren ser un poco lynchianos en este sentido, pero no tienen mesura. Me ha parecido una serie sin mesura en todo lo que propone.
Carlos: Es verdad, ha perdido la mesura. A fin de cuentas muchos de estos caprichitos ya estaban en la primera temporada, de alguna manera. Siempre ha sido una serie, incluso en lo formal, muy rebuscada, pero mientras todo estuviera calculado y balanceado en su justa medida, todo iba bien. Pero ahora ya…
Justo la escena musical es donde yo me preguntaba: «¿por qué estoy viendo esto?», «¿cómo hemos llegado hasta aquí?» No, no quiero ver esto ahora… y normalmente hubiera querido, ojo. ¡Y yo creo que tú también!
Xavi: Bueno, como concepto está bien, lo que pasa es que cuando se rompe la rosca, pierde un poco el sentido todo y sí, y te planteas por qué tanto, por qué de esta manera, por qué… ya he captado la idea, ya lo sé. Ha pasado del del concepto a la exhibición… Es el «style over substance» total. Entonces… bueno, estaremos ahí para la tercera, ¡por lo menos para el principio de la tercera! Yo el primero de la tercera temporada lo veré, pero bueno, no tendré tantos miramientos. Y si la tengo que dejar, la dejaré.
Carlos: Creo que es la tercera y última. Creo que ya no la van a alargar más.
Xavi: Ah, bueno, bueno, si es la última, entonces igual sí la veo entera.
Carlos: Bueno, yo ni eso, eh. Si ya empiezo a ver que los tres, cuatro capítulos primeros siguen el mismo proceso de hacerlo todavía más grande… Que empiecen a cerrar y acotar y, si no, adiós muy buenas.
Xavi: Es que lo que da que pensar es un poco esto: que la tercera temporada vaya a ir por los mismos derroteros de la segunda. Que todavía se aumente más todo, se magnifique más. Que sea un una curva ascendente todavía.
Carlos: Sí…
Bueno, pues ahí estaba. Nos lo habíais pedido y Fomorama responde con esta reseña de «Severance 2», que ya veis que es una bola extra, no ha entrado en el Fomorama regular y yo creo que está bastante claro por qué. Creo que somos minoría, eso sí, así que esperamos realmente vuestros comentarios por aquí abajo porque la gracia es que generemos debate, eh.
Xavi: Comentad vuestra opinión y que haya una confrontación sana de opiniones. No queremos herir a nadie, aunque… ¿puedo decir una última cosa? ¿Tú crees que con estos derroteros tan trillados, con todo tan repetido, podemos decir que la serie se podría llamar… «Se ve rancia»?
