Café para cafeteros de la ciencia ficción raruna. De esa que gusta a Jonathan Glazer, por ejemplo. Es decir, una película de esas que te da varias piezas de un puzle que, sin embargo, te toca a ti recomponer. Algo así es Una ballena, arriesgadísima película española con una espléndida Ingrid García-Jonsson en plan asesina a sueldo implacable enfrascada en una historia de trapicheos varios en el puerto y… otras cosas raras. El mismo riesgo que toma esta película es la que pide para un público que debería ir a verla en masa, apoyarla por su condición de rarísima avis en nuestra filmografía… aunque a sabiendas de que puede no gustar a todo el mundo. Sin duda, de lo más personal que hemos visto en salas en mucho tiempo.
