Está el cine italiano en plan todoterreno. Si hace relativamente poco La quimera se convertía en una de las grandes, grandísimas propuestas de 2024, cambiamos de año y ya tenemos quien recoja su legado. Vermiglio vuelve a demostrar que esa otra corriente de cine italiano, la que se aleja de las grandes producciones y apuesta por unos derroteros más independientes y no comerciales, está en un estado de forma envidiable y apunta a ser referencia por excelencia. Qué maravilla de guion, de planteamiento formal, de experiencia a fin de cuentas, es lo que propone Vermiglio. Os explicamos en la crítica.
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