Un año más regresa a su puntual cita el Festival de Cine Cutre Internacional CUTRECON, para alegrarnos la dura cuesta de inicios de año, con una edición centrada en las explotaciones de la mítica película Conan de John Milius, las terribles copias de Dragon Ball y las películas de ninjas más barriobajeras
Para arrancar, los organizadores entregaron el premio Jess Franco por su contribución y difusión del cine de baja ralea al Bristol Bad Film Club, presentaron la primera plataforma de Screaming Shadow, con más de 200 títulos de terror y fantástico en su catálogo, y mostraron diversos tráilers de películas cutres a más no poder.
Frankie Freako (2024) fue la película oficial de inauguración en los cines Paz MK2, para la cual su director Steve Kostanski hizo una presentación en video desde el set de rodaje en Japón de su prñiximo largometraje: Ninja Nemesis, ni tan mal el título.
Pese a tener en su filmografía la muy simpática y gozosa Psycho Goreman y contar con diversas criaturas que nos recuerdan a Ghoulies, Critters o Gremlins, Frankie Freako es bastante soporífera. Cuenta la historia de un oficinista aburrido que, durante un fin de semana sin su novia en casa, decide llamar a una party line para pegarse una buena jarana, abriendo un portal por el que se cuelan unas criaturas en su casa, con ganas de marcha. Pese a algún chiste logrado, unos efectos prácticos dignos de mención y un final con bastante acción, el filme es bastante olvidable y aburrido. Una pena, mejor tirar de las hot lines de siempre.
El segundo día del festival estuvo plenamente dedicado a las películas cutres con decorados de corchopán del subgénero de espada y brujería brujería muy dentro del alma mía. Por la noche pudimos “disfrutar” con la proyección de Deathstalker 2, donde los desnudos gratuitos, las peleas de Power Rangers y los chistes malos se suceden a la velocidad del rayo. Todo mal en una película donde todo bienti mejor verla en pantalla grande con compañía, y con más de una cerveza encima. Lo mejor es su escasa duración y lo bien que se lo debieron pasar durante el rodaje, así como sus tomas falsas finales.
El viernes llegó una jornada muy especial y divertida, con la proyección del filme australiano The Emu War, basado muy muy muy libremente en la guerra del emú en Australiana de 1932, cuando el ejército se tuvo que enfrentar a bandadas de emúes que estaban acabando con las cosechas, ante las quejas de los agricultores. Obviamente, tan abursdo suceso se salda con una comedia disparatada, donde la verosimilitud es lo de menos, considerando que los emúes hablan, disparan ametralladoras y su lideresa suprema es una emú gigante que tiene en un humano a su esclavo sexual. Una gozada que se disfrita más en un cine.
Los dos últimos días de la Cutrecon se centraron en las peores adaptaciones de Dragon Ball, incluyendo la infame Evolution de los 2000, el Dragones y Mazmorras con Jeremy Irons y sus gritos, o películas de ninjas de baja estofa.
Sin duda, volveremos el año que viene.
