Está causando sensación y de qué manera este Blue Prince, y no es para menos: entras en una casa, hay tres puertas, eliges una y, al abrirla, colocas una habitación. Comienza así un puzle tremendamente adictivo en el que todo cambia de la noche a la mañana, convirtiéndose así en un roguelike en el que, a cada run, te llevas algo de aprendizaje que aportar al siguiente.
Una pasada, no te pierdas este análisis para saber más. Incluye una pequeña muestra a modo de gameplay para que te hagas una idea mejor de lo que te espera.
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