Tras Unicorn Wars, Alberto Vázquez propone una película mucho más madura y sin apenas concesiones. Un drama distópico de reflexión necesaria que, mediante ratones parlanchines, aves rapaces y demás, nos sumerge en una pesadilla capitalista a medio camino entre Orwell, Huxley y Valle-Inclán. Todo muy teatralizado, todo como si en un decorado (deee-coo-raaa-doo) se tratara. Más, en la crítica.
Sabemos que la película ha despertado encontronazos de opinión, así que ¡dinos la tuya en los comentario
