Arrebato es una película que no se olvida, y de la que se puede seguir extrayendo algo nuevo a cada visionado. De hecho, ver esta película te cambia… y un poco por ahí van los tiros de El último arrebato, pseudo documental sobre la película de Zulueta, que habla más de cómo les ha afectado a sus responsables que otra cosa. El documental, de hecho, es pseudo porque esgrimiendo ese pretexto, salta a dramatizaciones, a alteraciones de la realidad, y a emulaciones del estilo del Arrebato original. Todo ello en una película que, me da a mí, o se ama o se odia.
